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Muelas del juicio: Señales de alerta para saber cuándo es necesario extraerlas

18 Diciembre 2025

Es posible que hayas llegado a este artículo porque sientes una presión extraña al final de la boca, porque te duele al abrir la mandíbula o simplemente porque te has mirado al espejo y ves la encía un poco inflamada "ahí atrás".

Las muelas del juicio (o cordales) son famosas por dar guerra. A casi todo el mundo le toca lidiar con ellas tarde o temprano. En nuestra clínica dental en San Fernando recibimos cada semana a muchos pacientes con la misma duda: "¿Es normal que me duela? ¿Tengo que quitármelas obligatoriamente o puedo dejarlas ahí?".

Hoy vamos a resolver todas tus dudas para que sepas diferenciar entre una molestia pasajera y una señal de alerta real.

¿Qué son y por qué salen tan tarde?

Las muelas del juicio son los terceros molares. Se llaman así porque suelen aparecer entre los 17 y los 25 años, una edad en la que se supone que ya tenemos más "juicio" o madurez.

El problema principal no es la muela en sí, sino el espacio. La evolución humana ha hecho que nuestras mandíbulas sean cada vez más pequeñas, y a menudo, cuando estos últimos invitados quieren salir a la fiesta, ya no quedan sillas libres. Ahí es donde empiezan los problemas.

3 Señales claras de que debes visitar al dentista

No siempre hay que quitarlas (si salen rectas y tienen sitio, son unas muelas tan útiles como las demás), pero hay síntomas que nos gritan "¡problema a la vista!":

Dolor e inflamación de la encía (Pericoronaritis)

Este es el motivo número uno de urgencia. A veces, la muela sale solo "a medias". Se queda cubierta por un trocito de encía. ¿Qué pasa entonces? Que la comida y las bacterias se cuelan entre ese capuchón de encía y la muela. Como es imposible limpiar bien ahí con el cepillo, la zona se infecta.

  • Síntomas: La encía se pone roja, hinchada y duele mucho al tocarla o al masticar. A veces incluso sale pus.

Dolor o rigidez al abrir la boca

Si te levantas por la mañana y notas que te cuesta abrir la boca del todo, o sientes que la mandíbula está "agarrotada", puede ser culpa de las muelas del juicio. La inflamación trasera puede afectar a los músculos que usamos para masticar.

Mal aliento o mal sabor de boca

Si a pesar de cepillarte bien los dientes notas un sabor amargo o desagradable que viene del fondo de la garganta, puede ser una señal de que hay una infección activa alrededor de una muela del juicio retenida.

El gran mito: "¿Las muelas del juicio me van a torcer los dientes?"

Esta es la pregunta del millón. Mucha gente viene asustada pensando que las muelas del juicio van a empujar a todos los demás dientes como si fueran fichas de dominó, arruinando su ortodoncia anterior.

La realidad: Los estudios científicos actuales nos dicen que las muelas del juicio no tienen fuerza suficiente para mover toda la dentadura y apiñar los incisivos de delante. El apiñamiento suele producirse por otros factores naturales de la edad.

PERO, eso no significa que no debamos quitarlas. A menudo las extraemos no porque "empujen", sino porque no tienen sitio para salir sanas, están impactando contra el segundo molar (la muela de delante) o están provocando caries imposibles de curar en los dientes vecinos.

¿Qué pasa si no me las quito? Riesgos de esperar

Si tu dentista en San Fernando te ha recomendado la extracción tras ver una radiografía, no lo dejes pasar por miedo. Ignorar el problema puede traer consecuencias peores:

Daño al diente vecino

Si la muela del juicio sale torcida, choca contra la muela sana de delante, provocándole caries en la raíz o reabsorbiendo su hueso. Puedes acabar perdiendo las dos muelas.

Quistes

En casos más raros, alrededor de una muela que no ha salido puede formarse un quiste lleno de líquido que debilite la mandíbula.

Infecciones recurrentes

Nadie quiere vivir tomando antibióticos cada dos meses por culpa de un flemón que siempre vuelve.

El Postoperatorio: Consejos para una recuperación rápida

La palabra "cirugía" asusta, lo sabemos. Pero la extracción de las muelas del juicio es un procedimiento rutinario que realizamos con anestesia local (y sedación si estás muy nervioso), por lo que no sentirás dolor durante la intervención.

Para que la recuperación en casa sea un éxito, sigue estos consejos de oro:

  1. Hielo, tu mejor amigo: Las primeras 24 horas, aplica frío en la mejilla (por fuera) a intervalos de 10 minutos. Esto baja la inflamación drásticamente.

  2. Dieta blanda y fría: Aprovecha para comer helados, yogures, purés templados o gazpacho. Evita cosas calientes, picantes o granos pequeños como el arroz (que se pueden meter en la herida).

  3. Nada de escupir ni usar pajitas: Esto es vital. Al quitar la muela se forma un coágulo de sangre que actúa como "tirita". Si escupes con fuerza o sorbes, puedes arrancar ese coágulo y la herida volverá a sangrar y doler (alveolitis seca).

  4. Higiene suave: No te cepilles la zona de la herida el primer día. A partir del segundo, usa un colutorio con clorhexidina si te lo mandamos, o enjuagues muy suaves de agua con sal, dejando caer el agua sin hacer buches fuertes.

¿Te duele el fondo de la boca?

No te quedes con la duda ni aguantes el dolor. En nuestra clínica contamos con la tecnología para hacerte una radiografía panorámica en el momento y ver exactamente cómo vienen esas muelas.

Si vives en San Fernando o alrededores, ven a vernos. Te diremos si tus muelas del juicio pueden quedarse o si es mejor decirles adiós para proteger tu salud bucal.